
¿Por qué mi perro se come su propio excremento? Causas y soluciones
Descubre por qué tu perro come sus heces, las causas médicas y conductuales, y cómo corregir este comportamiento de forma efectiva.

Descubre por qué tu perro come sus heces, las causas médicas y conductuales, y cómo corregir este comportamiento de forma efectiva.
Si alguna vez has visto a tu perro comer sus propias heces y te has preguntado con horror qué está pasando, no estás solo. Este comportamiento, conocido científicamente como coprofagia, es uno de los hábitos más desconcertantes y perturbadores que pueden presentar los perros. En Colombia, veterinarios de ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla reportan que este es uno de los motivos de consulta más frecuentes entre los dueños de mascotas.
La buena noticia es que la coprofagia, aunque desagradable, tiene causas identificables y soluciones concretas. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber para entender y abordar este comportamiento en tu mascota.
La coprofagia es el acto de ingerir heces, ya sean propias o de otros animales. Según un estudio publicado en el Journal of Veterinary Behavior, aproximadamente el 16% de los perros han sido observados comiendo heces en algún momento de su vida, y cerca del 24% lo hacen de forma ocasional. En Colombia, donde la cultura de tener perros como mascotas ha crecido enormemente en la última década, este fenómeno es cada vez más consultado en clínicas veterinarias.
Es importante distinguir entre la coprofagia propia (cuando el perro come sus propias heces) y la aloprofagia (cuando come las heces de otros animales). Ambas formas pueden tener causas distintas y requieren enfoques diferentes.
Antes de asumir que se trata de un problema de comportamiento, es fundamental descartar causas médicas. Algunas de las más comunes incluyen:
Una dieta desequilibrada o de baja calidad puede llevar a los perros a buscar nutrientes en lugares poco convencionales, incluyendo sus propias heces. En Colombia, muchos dueños de mascotas aún alimentan a sus perros con sobras de comida casera o concentrados de baja calidad, lo que puede generar deficiencias de vitaminas del complejo B, enzimas digestivas o minerales esenciales como el zinc.
Enfermedades como la insuficiencia pancreática exocrina (IPE) o la enfermedad inflamatoria intestinal impiden que el organismo absorba correctamente los nutrientes. Como resultado, las heces aún contienen sustancias nutritivas que el perro instintivamente busca recuperar.
Los parásitos como áscaris, giardia o tenias son muy prevalentes en Colombia debido al clima tropical y las condiciones sanitarias variables. Estos parásitos compiten con el perro por los nutrientes, generando un estado de hambre constante que puede derivar en coprofagia.
Estas enfermedades metabólicas pueden aumentar el apetito del perro de forma descontrolada, llevándolo a consumir cualquier cosa que encuentre, incluyendo sus propias heces.
Algunos medicamentos como los corticosteroides pueden incrementar el apetito y contribuir a este comportamiento. Si tu perro está en tratamiento médico y ha comenzado a comer heces, consulta con tu veterinario.
Cuando las causas médicas han sido descartadas, el problema suele tener raíces conductuales. Estas son las más frecuentes:
Las perras en estado salvaje consumen las heces de sus cachorros para mantener el nido limpio y evitar que los depredadores detecten su presencia. Este instinto puede persistir en perros domésticos, especialmente en hembras con crías.
Los perros que pasan muchas horas solos, sin juguetes, sin ejercicio ni interacción social, pueden desarrollar comportamientos compulsivos como la coprofagia. En las grandes ciudades colombianas, donde los dueños trabajan largas jornadas, este es un factor muy relevante.
El estrés por separación, los cambios en el hogar, la llegada de un nuevo miembro a la familia o incluso los ruidos fuertes (como los petardos en festividades colombianas como la Feria de Cali o las fiestas de fin de año) pueden desencadenar comportamientos ansiosos, incluida la coprofagia.
Los cachorros aprenden explorando el mundo con la boca. Si un cachorro come heces y el dueño reacciona con gritos o mucha atención, el perro puede interpretar esa reacción como un refuerzo positivo y repetir el comportamiento para obtener atención.
Los perros que han vivido en perreras, criaderos o espacios muy pequeños donde convivían con sus propias heces durante períodos prolongados pueden desarrollar este hábito como mecanismo de adaptación.
Sí, la coprofagia conlleva riesgos de salud importantes. Al consumir heces, el perro puede ingerir:
Además, existe un riesgo para la salud humana, especialmente en hogares con niños pequeños o personas inmunocomprometidas, ya que el perro puede transmitir patógenos a través del contacto directo o al lamer a sus dueños.
El primer paso siempre debe ser una consulta veterinaria para descartar causas médicas. En Colombia, puedes acudir a clínicas veterinarias reconocidas en tu ciudad. El veterinario puede solicitar un coprológico, hemograma y otros exámenes para identificar deficiencias o enfermedades subyacentes.
Opta por un alimento balanceado de buena calidad, adecuado para la edad, tamaño y nivel de actividad de tu perro. Consulta con tu veterinario si es necesario complementar la dieta con enzimas digestivas o suplementos vitamínicos.
En Colombia, dado el clima y las condiciones ambientales, se recomienda desparasitar a los perros cada tres meses. Mantén al día el calendario de desparasitación interna y externa de tu mascota.
Recoge las heces de tu perro inmediatamente después de que defequen. Si no hay heces disponibles, no hay oportunidad para el comportamiento. Esta es una de las estrategias más efectivas a corto plazo.
Proporciona a tu perro suficiente ejercicio diario, juguetes interactivos, juegos de olfato y tiempo de calidad contigo. Un perro estimulado mentalmente y físicamente tiene menos probabilidades de desarrollar comportamientos problemáticos.
Enseña a tu perro el comando "déjalo" o "no" de forma consistente y con refuerzo positivo. Cuando tu perro se acerque a sus heces y las ignore, prémiale inmediatamente con un snack o elogio.
Existen suplementos y productos que se añaden a la comida del perro para hacer que sus heces tengan un sabor desagradable. Algunos contienen extracto de piña, glutamato o ácido glutámico. Consulta con tu veterinario antes de usarlos, ya que su efectividad varía.
Si el comportamiento está relacionado con ansiedad por separación, considera trabajar con un etólogo o especialista en comportamiento animal. En Colombia, esta especialidad está creciendo y ya hay profesionales certificados en las principales ciudades.
Existen varios mitos alrededor de este comportamiento que conviene aclarar:
Es más frecuente en cachorros de entre 4 semanas y 1 año de edad, ya que están en una fase exploratoria. Sin embargo, puede presentarse a cualquier edad si hay factores médicos o conductuales que la desencadenen.
Sí, existe un riesgo de transmisión zoonótica. Es importante mantener una buena higiene, lavarse las manos después de interactuar con tu perro y evitar que te lama la cara si ha tenido este comportamiento recientemente.
Depende de la causa. Si es médica y se trata adecuadamente, puede resolverse en semanas. Si es conductual, puede requerir meses de trabajo consistente con entrenamiento y enriquecimiento ambiental.
Sí, especialmente si come heces de animales silvestres o de perros desconocidos, ya que puede exponerse a parásitos y enfermedades. Intenta supervisar a tu perro durante los paseos y evitar que acceda a heces ajenas.
Una dieta balanceada y de alta calidad es la mejor prevención. Algunos veterinarios recomiendan añadir piña fresca o papaya a la dieta del perro, ya que estas frutas contienen enzimas que pueden hacer las heces menos atractivas. Consulta siempre con tu veterinario antes de hacer cambios en la dieta.
La coprofagia en perros es un comportamiento que, aunque desagradable, tiene explicaciones claras y soluciones efectivas. Ya sea por causas médicas como deficiencias nutricionales o parásitos, o por razones conductuales como el aburrimiento o la ansiedad, lo más importante es actuar con información y sin pánico. En Colombia, contamos con una red creciente de veterinarios, etólogos y especialistas en comportamiento animal que pueden ayudarte a identificar la causa específica en tu mascota y diseñar un plan de acción personalizado.
Recuerda: la clave está en la observación, la consulta profesional y la paciencia. Si este artículo te ha sido útil, compártelo con otros dueños de mascotas y déjanos tus preguntas o experiencias en los comentarios. ¡Juntos podemos criar perros más sanos y felices!